Bien sabido es que las frutas son alimentos que deben incluirse en lo que consideramos una alimentación saludable. Los beneficios del consumo de fruta, radican en primer término en su valor nutricional, éstas son fuente de vitaminas, minerales, azúcares, sustancias antioxidantes y fibra.
Cada una de las vitaminas, los minerales y sustancias antioxidantes cumplen diversas funciones en el organismo, sin embargo, pueden resumirse en la capacidad de proteger nuestro organismo frente enfermedades y otros procesos como el envejecimiento. Los azúcares de la fruta son fuente rápida de energía y su fibra contribuye en la regulación de la evacuación intestinal así como en el control del colesterol en sangre.
A pesar de estos beneficios, la forma y la cantidad de fruta que consumimos es importante. Es más recomendable consumir la fruta en su estado fresco antes que cocido o deshidratado porque muchos de sus componentes siguen activos, por ejemplo enzimas que contribuyen con el proceso de digestión.
También, de las 3 a 5 frutas al día aconsejadas, al menos una debe consumirse con cáscara y otra de ser alguna fruta fuente de vitamina C para cubrir las necesidades de dicha vitamina. El consumir la fruta fresca en forma de jugo, es saludable pero hay que recordar que de esta forma se pierde parte de la fibra y sus azúcares están más disponibles haciéndola así menos conveniente para pacientes con problemas en el control de su glucosa en sangre o niveles elevados de insulina.
Para los deportistas o en un tiempo de comida en que necesitamos que el niño ingiera cierto tipo o cantidad de fruta, el jugo son buenas opciones. Es frecuente también agregarle a este jugo otros alimentos como cereales, azúcares etc., con ésta práctica se puede incrementar el aporte de calorías y según lo que se incorpora el aporte de nutrientes.
Comer fruta de noche siempre ha generado duda entre las personas, debido al temor que esta se asimile más y contribuya con la ganancia de peso. Lo cierto es que la fruta puede consumirse a cualquier hora del día y el incremento de peso que pudiera generar el consumo de fruta, se resume a la cantidad de fruta y total de calorías ingeridas a lo largo del día. Los pacientes diabéticos o con algunos trastornos del metabolismo deben consultar con el profesional de la salud sobre sus posibilidades de consumir fruta en sus diferentes formas.
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